martes, 29 de octubre de 2013

Xenófobos unidos Londres se une a la ola ultraconservadora con una dura ley contra la inmigración ilegal EL PAÍS 29 OCT 2013 - 00:00 CET Tal como van las cosas en Europa, no hará falta que los partidos xenófobos ganen adeptos para llenar el Parlamento Europeo de intransigentes y euroescépticos. Formaciones políticas de toda la vida ya se están encargando de abrazar esos idearios para no perder votos. Al caso del Gobierno socialista francés y su ministro del Interior, Manuel Valls, se suman ahora los británicos. La lucha contra los inmigrantes ilegales la abanderan los tories de David Cameron —aquel que llegó a Downing Street defendiendo el conservadurismo compasivo—, pero los liberales y los laboristas callan y otorgan. En Reino Unido, un país siempre abierto y multirracial, se prepara una ley que pretende crear un “entorno hostil” a los inmigrantes sin papeles. El espíritu de la nueva norma asusta porque promete convertir el país en un estado policial que levantará infranqueables muros a los indocumentados. El proyecto de la ministra del Interior, Theresa May, consiste en acosar de tal manera a los inmigrantes que estos decidan por sí mismos abandonar el país. Para ello, el médico, antes de atender a un paciente, deberá cerciorarse de que sus papeles están en regla, el casero deberá exigir la documentación antes de alquilar un piso, el sacerdote deberá chequear identidades antes de casar a un extranjero y los bancos ni siquiera podrán abrir una cuenta corriente a quien no disponga de los permisos pertinentes. Son algunas de las ideas lanzadas por el Gobierno de Cameron para evitar que los sin papeles accedan a todo lo que puedan necesitar. Los británicos, en definitiva, se suman con determinación a la ola xenófoba europea, un tsunami que ni los naufragios de Lampedusa han sido capaces de frenar un poco. Es una ola que produce escalofrío y que tendrá unas consecuencias políticas inciertas. Los anunciados avances de los extremistas de UKIP y del Frente Nacional en las elecciones europeas ya no serán solo el baremo del aumento de la intolerancia; se convertirán en una amenaza para políticos de partidos tradicionales, descabalgados de sus escaños. Da aún más escalofrío pensar que quizá es solo eso lo que les preocupa.
E ti, tes algo que decir?

No hay comentarios:

Publicar un comentario